Gestion cultural
Cien anos del montaraz
UN HOMENAJE A LA INMORTALIDAD DE MAXIMO CENOZ SENDIC
En el vasto tapiz de la historia cultural de nuestro pais, rara vez se entrelazan los hilos de la humildad y la grandeza de manera tan armoniosa como lo hicieron en la figura de Maximo Cenoz Sendic. Al conmemorar el centenario de su nacimiento, este 11 de enero de 2024, se hace imperativo recordar a este faro de sabiduria, cuya vida se cimento en la profundidad del conocimiento rural y una humildad tan inmensa como su espiritu.
Su nombre resuena con la profundidad de las tradiciones y la tierra misma. Nacido en el latido puro del campo, donde las aguas del Yi y el Arroyo Malo se entrelazan, su vida fue una sinfonia pastoral, tejida en los vastos campos de Uruguay. Criado en un hogar donde la laboriosidad y la austeridad eran tan naturales como el aire que respiraba, “Maximito” emergio como un simbolo viviente de la esencia gauchesca, anclada en el amor por la tierra y la familia.
Con su esposa y sus seis hijos, o "pichones" como carinosamente los llamaba, Maximito compartio no solo su vida sino tambien su pasion por la crianza de ganado - Hereford, Corriedale y los nobles Criollos, en particular, sus “moros”.
Pero mas alla del sudor de la jornada, encontro refugio y expresion en la poesia, su "aficion innata de enhebrar rimas". Lo que comenzo casi en juego, rimas esporadicas como cartas a amigos entranables, florecio en una coleccion de obras que el humildemente denominaba "mis sancochos liricos".
Estos versos, nacidos del alma y del humor de la vida campestre, habrian permanecido ocultos si no fuera por la insistencia de sus amigos y la dulce conspiracion de sus hermanas. Ellos vieron el valor en sus palabras, un tesoro lirico que merecia ser compartido mas alla de los limites de su rancho.
Mi primer encuentro con don Maximo fue en el ano 2004, en la celebracion del septuagesimo cumpleanos de Cesar "Titin" Aguiar, otro emblema del tradicionalismo nacional, en su finca "Na Rosaura", ubicada en los alrededores de la ciudad de Cardona, departamento de Soriano. Aquel dia, ademas, conoci a Walter "Serrano" Abella y Edgar "Terito" Da Silveira, figuras igualmente entranables. La aparicion de Maximo, con su calvicie senorial y ojos radiantes de paz, evoco, no se porque, en mi la imagen venerable de mi abuelo materno.
Nuestra conexion fue instantanea, propiciada por mi guitarra y una afinidad musical inmediata. Esta afinidad se transformo en una amistad que florecio a pesar de nuestra diferencia de edad, que luego se transformaron en visitas frecuentes a Cardona y a Cuchilla del Perdido. Un recuerdo particularmente emotivo fue el homenaje a Tomas Marino Gonzalez Cardona, en la Escuela Rural No. 85 de Altos del Perdido. En ese evento, compartimos momentos con Abel Soria, su companera Irma, y otros como Daniel Guerra, Miguel Angel Olivera, Carlos Bionda, Roberto Gonzalez del Castillo, Nando Benia, Nelson Perez, Bernardo Steiner, Hugo “Chupete” Morales y el “Serrano” Abella.
Con Maximo ademas, teniamos varias puntas que nos ataban. Una de ellas era Alberto Ulian, quien habia sido uno de mis maestros de guitarra y a quien el dedico su poema “Navidad en mi guitarra”, que son realmente emocionantes, y en lo personal, llegan al alma. Pero ademas de eso, Cardona tuvo siempre un rescoldo de carino para Maximito, ya que como criador de corriedale, tenia un gran afecto por varias personalidades. En especial, por el Ing. Agr. Humberto Iraola, palabra mayor en la cria de la raza y simbolo irrefutable de la cultura ovina nacional. En “Semblanza”, Maximito dedica sus lineas al Ing. Iraola de la siguiente manera:
“Es una palabra sola
sinonimo de amistad
¿un amigo de verdad?
Maximo, siempre firme en su presencia, anhelaba estos encuentros con amigos, que para el eran verdaderas celebraciones de la vida. Esto se refleja en sus poemas, especialmente en su obra "Los versos del Montaraz", donde su seudonimo literario encierra una pluma fina y un conocimiento profundo del campo y nuestra cultura.
Recuerdo con nostalgia sus susurros durante las sobremesas, invitandome a cantar, mientras compartiamos un paquete de Nevada chico y una copa de vino. Sus preferencias musicales se inclinaban hacia Wenceslao Varela y Santiago Chalar, cuya devocion se reflejaba en sus propios versos.
El 8 de diciembre de 1977, Maximo honro a Wenceslao Varela con una serie de decimas tituladas "Bodas de Oro". Este acto de homenaje se convirtio en el mas valioso reconocimiento que Maximito brindo al poeta, a quien veneraba como el “apadrinador de sus versos”, esos "versos baguales" que siempre entregaba "sancochos". La ocasion fue un tributo organizado por la Sociedad Criolla "Wenceslao Varela" en el predio de la Sociedad Capitan “Manuel Artigas” de San Jose, celebrando el medio siglo de poesia del ilustre poeta maragato.
“Jue con enorme alegria
y con profundo respeto
que de Don Claudio Servetto
Servetto Cortabarria –
criollo pueta de valia
recibi en sobre cerrau
por el que soy convidau
a unos festejos ¡tamanos!
al cumplirse cincuenta anos
de sus puesias: Wenceslao.”
Nuestros encuentros se dieron tambien en la Sociedad Criolla "La Lata Vieja", santuario de la tradicion donde los hijos de Cardona, de estirpe autentica, custodiamos con fervor las raices profundas de nuestro ser. Aquella posta de diligencia, que presencio la entrega ferviente de "Titin" Aguiar, quien, con ardiente pasion por nuestras costumbres, supo acoger entre sus muros y rejas a legiones de amigos, orgullosos custodios de nuestra herencia. Y entre esas paredes cargadas de historia y de ecos de pasos ancestrales, marco su ineludible presencia don Maximo Cenoz Sendic, cuya figura se erige como pilar de nuestras mas ricas tradiciones criollas.
Cesar “Titin” Aguiar, fue uno de los autores del prologo del libro de “Los versos del Montaraz”. Y como fue gracias a el que conocia a Maximito, fue inevitable traer sus lineas a este articulo conmemorativo.
“La familia Cenoz - Sendic, retono oriental de mejor cuno del arbol de Guernica, ha encarado la recopilacion del trabajo poetico de uno de sus miembros, mi buen amigo Maximito Cenoz.
Al mismo tiempo me han solicitado afectuosa e inmerecidamente, escriba breves palabras a manera de prologo.
Este trabajo presume ser, raiz que siga nutriendo un tronco de union familiar con las nuevas generaciones y con el entorno amistoso de ese grupo, en el que nos
Es un desprendimiento afectivo para compartir entre quienes sienten y quieren las cosas nuestras. Pero vamos al "meollo" de la cosa, ya que a los vascos no los caracteriza la exuberancia de la palabra, sino la profundidad del contenido.
Dirigiendome al lector, debo presentar al autor, que timidamente nos ha hecho conocer algo de su labor literaria, bajo el seudonimo: "El Montaraz".
No podriamos recurrir al elogio facil, por el solo hecho que la humildad de Maximo lo rechazaria.
El tiene un espacio propio dentro de la familia, de sus amigos y especialmente dentro del huerto de sus suenos, que cultiva muy adentro.
Su poesia, es como el agua pura de las cachimbas en que todo sediento pueda beber; en ellas se reflejan el titilar de las estrellas del espiritu, amalgama en el verso, atrapando todo lo bello de las figuras que admira.
En primer lugar la paterna; el "Padre nuestro, que estas en la estancia", resuena como oracion profunda que llenara una nave bizantina de recogimiento respetuoso.
Seguiran vivos personajes como "Exaltacion" alias la Gallineta, paisano simpatico, si los hay.
Pancho Gurbindo, prototipo de generaciones anteriores, de los que no quedan, forjados por la vida recia, a martillo y bigornia, como sus frenos o espuelas.
El autor se identifica con ellos, contagiandonos su afecto por "Los Moros", poesia en la que aflora la pasion por el caballo criollo de ese pelo, heredada de sus mayores, en la que el campero y el poeta son la misma cosa.
Recitada en noches de fogon y guitarra, o en tertulias de vino y pasteles al terminar una yerra, ha sentido vibrar a mas de un paisano emocionado.
Emulando, por rara coincidencia al Dr. Elias Regules, encontro entre los Montes del Yi, la resonancia para sus versos y el eco de trino de mirlos, envueltos en aromas de pitangas en flor.
Este escenario de su juventud, lo lleva grabado muy adentro en su madurez.
Dejo para el final, sus quilates de tradicionalista, faceta que ha hecho se le nombre "Patriarca de la Tradicion" a nivel nacional.
Y asi, con los colores pobre de mi paleta, he querido pintar al poeta, al gaucho, pero sobre todo gran amigo.”
Walter “Serrano” Abella, quien compartio instancias innumerables con Maximito, solia parafrasear al gran Atahualpa Yupanqui para referirse a su persona. “Desde que conoci a Don Maximo, parte de la sextilla Yupanquiana la he asociado permanentemente con el:
..."rico de lindas riquezas: guitarra, amigos, cancion..."
Por ahi guardo unos versos, que contestan unos que pretendian serlo, de mi autoria, y que se detienen en aquella recorrida juntos de Cardona a la Meseta de Artigas en Paysandu, y que denominaramos "el trillo de La Redota"... Juntos a innumerables amigos - algunos que ya no estan fisicamente, como el vasco Almiron, cuya presencia enorme sigue acompanando la amistad y este transitar por la vida de cada dia.
Don Maximo tiene ademas mucho de aquel personaje Don Segundo Sombra. Rico en conocimiento de cosas de campo, fiel heredero de un modo de vida, y no de un medio de vida, los anda llevando con humildad casi silenciosa. Siempre me llamo la atencion su mansedumbre agazapada de conocimiento, su humildad que es seguramente un eslabon del gaucho que enterro la soberbia y la paqueteria de estos tiempos globalizados.
Sus versos vienen de los rodeos, de las tropillas, de la forma de vida que aun guarda el campo, pero Don Maximo los nutre fundamentalmente de las cocinas de estancias, de los peones, capataces, puesteros. Y es el alma de esa gente que asoma retratada en sus hallazgos de buenas rimas y puntillosa medida.
Hay un cielo que se muestra a todos pero no todos son capaces de verlo.
Don Maximo guarda en la luz de sus pupilas mansas todo un cielo de estrellas, ese que se tira en inmensidad de sombra sobre la tierra, cuando uno al fin de la jornada de tropa, le siente el latido con el basto por almohada.
Ese cielo lejano, misterioso cuya inmensidad nos ensena rapidamente a recobrar nuestra real dimension...”
Recientemente, en la vispera de la Navidad, el poema "Navidad Gaucha" de Maximo Cenoz Sendic resurgio con una vitalidad deslumbrante, invocando el espiritu de la festividad a traves de sus lineas llenas de vida y tradicion. Era como si Maximito, en esa noche sagrada, volviera a caminar entre nosotros, permitiendonos experimentar nuevamente su presencia calida y su profunda fe cristiana.
La poesia de Maximo Cenoz, con su vivida representacion del nacimiento y vida de Jesus en el marco de la cultura criolla, es un ejemplo magistral de como la espiritualidad puede entrelazarse con el contexto cultural. Esta pieza no solo narra una historia, sino que reinterpreta un relato sagrado a traves de la lente de la vida rural y las tradiciones gauchescas.
El poema comienza con una escena de nacimiento humilde y natural, vinculando la llegada de Jesus a la de un nino gaucho, nacido entre el pasto y bajo el cielo estrellado del campo. Esta imagen pastoral establece un tono de sencillez y pureza desde el principio.
La poesia continua con la transicion de Jesus hacia su juventud y su labor de guiar "las almas de los cristianos" al "potrero de la Gloria". Cenoz emplea metaforas de la vida campestre para describir la mision espiritual de Jesus, pintando su ensenanza y milagros con pinceladas del campo, como si fueran escenas de una estancia celestial.
El caracter de Jesus se destaca por su humildad y mansedumbre, cualidades admiradas en la figura del gaucho. La poesia subraya como Jesus podria haber optado por la soberbia pero eligio ser prudente y humilde, predicando mas a traves de sus acciones que de sus palabras, otra resonancia con el ethos gaucho de hablar poco y hacer mucho.
Hacia el final, el poema aborda la crucifixion de Jesus con un sentido de injusticia, pero tambien con un reconocimiento de que su muerte fisica lleva a la espiritualizacion de su mensaje. El acto de compartir sus pertenencias y su aceptacion final de su destino se presenta como un acto de bizarria en defensa de sus ideales, un paralelo con la valentia del gaucho frente a la adversidad.
Esta poesia no es solo una narracion de la vida de Jesus sino una reinterpretacion cultural que coloca su historia dentro del marco del gaucho oriental. Tambien sugiere una universalidad en la historia de Jesus, afirmando que su mensaje trasciende el tiempo y el espacio, encontrando paralelismos incluso en la cultura gaucha. La obra es un vinculo entre lo divino y lo terrenal, lo espiritual y lo cultural, presentando a Jesus como el "primer gaucho", un titulo que denota tanto respeto como una profunda conexion con la identidad nacional de nuestras tradiciones.
“Por lo criollo de su cuna
como empezo este relato,
por lo digno de su vida
y por su muerte, ¡ a lo macho!
-en defensa de su Patria-
no les quede duda hermanos:
que en aquella Nochebuena
en tiempo y lugar lejano,
al nacer el Nazareno,
con El, ¡ nacio el primer gaucho!”
El ultimo encuentro con Maximo fue en la casa de su hermana en el Prado, en la calle Buschental. Alli, fuimos junto a Carlitos Bionda quien solicito su autorizacion para grabar el poema "Los Moros" en su disco "Sentimiento Patrio". La despedida final de Maximito, en el Cementerio de Santa Lucia, fue un adios dificil a un gran amigo que en tan poco tiempo me enseno tanto y dejo una huella imborrable en el corazon de quienes lo conocieron mas profundamente.
Hace poco tiempo, me entere que sus cenizas fueron esparcidas en los campos de “Rincon de Cenoz”, la tierra que lo vio nacer y que tanto amo y dedico su vida.
Hoy, al recordar al Maximito, con quien sembramos tantas cosas lindas en tan poco tiempo, veo florecer en mis momentos de encuentro con el instrumento, esa sonrisa picara y esa voz mansa, susurrando espectralmente: “esta lindo para escuchar un rato la guitarra”... Y hoy, a pesar que hace anos no me acompana, he querido encender un cigarro, en compania de una copa de vino, e interpretando los versos de "Un pedido" de Wenceslao Varela, recordando como Maximito me senalaba las decimas faltantes, en un acto de interpretacion magistral que encapsula su profundo entendimiento y amor por los versos criollos.
Entrado en el invierno de su vida, Maximito se contemplaba como parte integrante de la flora de su amada tierra. Asi como los arboles de hojas caducas, sentia la perdida de sus propias hojas, arrancadas no por el cruel desden del tiempo, sino por "vientos fraternos y amistosos" que, en su despedida, le habian dejado desnudo pero tambien purificado, listo para enfrentar el ocaso con la dignidad de los antiguos poetas del campo.
Su obra es un testimonio de la vida rural en su forma mas autentica, un legado que permanecera como un eco de la voz de nuestra tierra, resonando en las generaciones futuras que buscaran en sus versos la sabiduria y la belleza de un tiempo mas sencillo y sin embargo, infinitamente rico.
Seguramente Maximito, andaras por los campos de la “Estancia de San Pedro”, montado en un moro, ya entrado en la eternidad, con la frente bien enhiesta al trote ¡y de pierna abierta!